Las restricciones impuestas por el gobierno ruso a la industria de los juegos de azar en los últimos años ha llevado a que algunos operadores manifiestes su descontento y comiencen a tomar medidas al respecto. Tal es el caso de Storm International, que anunció esta semana su posible retiro del mercado ruso y traslado a mercados más rentables.
Las medidas adoptadas por el gobierno ruso incluyen el exilio de los grandes centros de juego desde las principales ciudades como Moscú y San Petersburgo hacia regiones más distantes. Además, el propio presidente ruso, Vladimir Putin, comparó la dependencia del juego con las adicciones al alcohol y la nicotina. A pesar de esto, las ganancias generadas por la industria del juego en Rusia no han parado de crecer y al momento representan U$S 7.000 millones al año, después de 10 años consecutivos de expansión.
Michael Boettcher, máximo responsable de Storm International – que es actualmente el mayor operador de casinos en Rusia – dijo que su empresa podría abandonar el país luego de 16 años de operaciones si no se vislumbra un cambio en esta política restrictiva. Esto implicaría un traslado de las inversiones de la empresa hacia mercados emergentes que son más atractivos que las naciones desarrolladas porque sus leyes en torno a la industria del juego no son tan estrictas.
Storm planea abrir un casino en la capital Armenia de Yerevan para el mes de mayo y otro en Costa Rica que sería inaugurado en el mes de julio.